Desde la calle Madre María Teresa nos envía un vecino, Francisco, sus fotos del derribo y de parte de su calle que tras años de retraso por fin se adecentó.
sábado, 31 de mayo de 2008
Otro ángulo del derribo
Desde la calle Madre María Teresa nos envía un vecino, Francisco, sus fotos del derribo y de parte de su calle que tras años de retraso por fin se adecentó.
¿Damos la cara o seguimos escondidos?
Aún recuerdo como se propuso que mientras llegaba el ansiado parque, mientras llegaba la zona verde tan necesaria, pusieran un miniparque (zona de juegos para los peques, con su tobogán o resbalaera, sus columpios, su castillito para subir y bajar...) en la esquina de Vidal de Noya con Mariano Benlliure, o en los laterales del edificio histórico, y de paso evitábamos asentamientos, pues nada que no, que para qué si lo del parque era inminente ... os hablo de hace años. Pues años que nuestros niños podrían haber estado jugando. El parque se hará, claro, pero parece que será gracias a la diosa Fortuna ... más que a una eficaz gestión o gracias a una simple gestión. No más. Unos se escabullen, otros callan y los de más allá, no están ni se les espera. Monteseirín, Torrijos y Zoido daros una vueltecita... si sabéis donde está, claro.
lunes, 5 de mayo de 2008
Indigentes en el solar de la cárcel. El Correo de Andalucía
La demolición de la prisión provincial Sevilla I ha dado paso a un amplio solar muy apetecible para los colectivos de indigentes. Mientras comienzan los trabajos de construcción del nuevo complejo donde irá la futura Jefatura de la Policía Local y otros espacios como un parque verde para los residentes de la zona, los vecinos de la calle Mariano Benlluire, próxima al recinto, han visto cómo desde hace unas semanas han ido llegado varias personas sin techo –hasta el momento en grupos reducidos– en busca de cobijo.
El lugar más demandado, aseguran los vecinos, es la entrada principal de la cárcel, que aún se mantiene en pie. Allí, bajo las uralitas de las plazas de aparcamientos de los funcionarios de prisiones, se levantan dos chabolas de cartones y tablas. Los residentes se quejan del ruido que hacen por las noches, en las que organizan “fogatas”, quemando plástico, cables y colchones: “La humareda es tremenda”, explica el dueño del bar de Mariano Benlluire, situado frente al solar derribado.
Pero la situación no es nueva. Los residentes relatan que los primeros indigentes asomaron a la zona “antes de las elecciones [por los comicios generales y andaluces]”. “Entonces –prosiguen– ocuparon una caseta de obras que, provisionalmente, dejaron los operarios encargados en la mejora de las calles. Tenían que volver a hacer nuevos arreglos”.
Durante este tiempo que quedó sin actividad, un grupo de sin techo se hacinó en la caseta de obras “con total impunidad y comodidad”, pues, explican los vecinos, que hasta llegaron a tirar un cable a la farola pública más cercana para disponer de luz eléctrica por las noches.
Los residentes temen ahora que la zona se convierta en “un reclamo” para los indigentes que deambulan por la ciudad y, en unos meses, lleguen a tener hasta “una promoción de chabolas adosadas” en el barrio.
Cerco policial. Por su parte, según fuentes municipales, el Ayuntamiento tiene previsto medidas de seguridad para evitar la ocupación ilegal de la parcela durante el desarrollo de las obras del parque y los nuevos equipamientos de La Ranilla.
sábado, 3 de mayo de 2008
El derribo desde otro ángulo. Seguimos esperando.
Mientras tanto, un vecino, Pablo, nos ofrece una galería de fotos que hizo durante la fase de derribo más visible. Gracias.










